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viernes, 21 de agosto de 2015

20090803 Diario Vasco - La extraña desaparición de un joven del Baztán

GC Descarta secuestro                     Iñaki Indart                  Indice Fosa Gaztelu                 Se busca a Iñaki

Y en el verano del 2009
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La familia de Iñaki Indart, que permanece en paradero desconocido desde marzo del pasado año, recurre a la colaboración ciudadana para localizarle

JAVIER PEÑALBA | SAN SEBASTIÁN.                                                                                                    3 de agosto de 2009


DV. Jose Ignacio Indart Ariztegi, Iñaki para la familia y los amigos, lleva más un año sin dar señales de vida. Su familia está sumida en la desolación. No hay un día en el que su madre Isabel no vierta lágrimas por su ausencia. Su padre José Antonio acusa de igual forma la falta de noticias de su primogénito, aunque no lo exprese de manera tan evidente. Ambos, junto a su hermana Beatriz, esperan una señal, una llamada que ponga fin a la angustia en la que viven.

Iñaki Indart tiene 25 años y hasta su desaparición vivía en el domicilio familiar, en la localidad navarra de Legasa, próxima a Doneztebe. Pertenece a una familia de ganaderos muy conocida en la comarca.
El joven navarro fue visto por última vez sobre las seis y media de la mañana del 9 de marzo de 2008 por la panadera de su pueblo. Había salido de casa la víspera. Era sábado. Cenó con sus amigos en Doneztebe, con los que posteriormente estuvo de ronda por diversos bares de la localidad. Sobre las tres y media de la madrugada decidió regresar a casa en su propio coche.

De camino, sin embargo, se topó con una patrulla de la Policía Foral de la que intentó huir. No obstante, el joven fue interceptado al cabo de unos pocos kilómetros. Sometido a la prueba de alcoholemia, Iñaki dio positivo. Los agentes le inmovilizararon el coche.

Iñaki Indart quedó en libertad sobre las seis de la mañana. La familia tiene la certeza de que efectuó una llamada telefónica en demanda de un taxi que, sin embargo, no pudo realizar el servicio que él reclamaba. Ante esta circunstancia, fueron los propios agentes forales quienes le llevaron hasta del pueblo. Fue entonces cuando la panadera de Legasa le vio por última vez.


Rastreos
En los días posteriores a su desaparición se llevaron a cabo diversas labores de búsqueda en la comarca. Guardia Civil, Policía Foral, Bomberos, familiares y amigos tomaron parte en los rastreos. El operativo desplegado no dio resultado alguno.
Hoy es el día en el que sin ninguna llamada ni una carta, la familia no desiste y pide que si alguna persona pueda aportar algún dato lo haga lo antes posible. Iñaki tiene el pelo castaño, con una calvicie incipiente, ojos castaños, mide más de 1,85 metros y es de complexión fuerte. Cualquier dato sobre su paradero pueden comunicarlo al cuerpo policial más próximo. «Es una persona muy tímida y nerviosa, una persona muy frágil», afirman sus familiares.

GC Descarta secuestro                     Iñaki Indart                  Indice Fosa Gaztelu                 Se busca a Iñaki

20060330 Diario de Navarra - La Guardia Civil descarta el secuestro del joven de Legasa

Aparece Ileso                       Iñaki Indart                    Indice Fosa Gaztelu                   Desaparicion Iñaki


Iñaki dijo que le habían secuestrado.



La Guardia Civil descarta el secuestro en el caso del joven de Legasa desaparecido

Iñaki Indart dijo a quien le encontró que le habían raptado

La Guardia Civil ha descartado que Iñaki Indart Ariztegi, el vecino de Legasa de 22 años que desapareció la madrugada del domingo y apareció ileso el martes, haya sufrido un secuestro. Así se lo contó el joven a la primera persona con la que se encontró en Orokieta, lugar donde apareció, y a los periodistas que acudieron a su casa.
DDN. PAMPLONA.      30 de marzo de 2006

La Guardia Civil no sólo ha descartado el secuestro, también «la existencia de indicios que pudieran indicar la relación de la desaparición con algún hecho delictivo». Así informó ayer en un comunicado el Instituto Armado. La familia del joven no quiso explicar ayer lo sucedido. Sobre esta nota de prensa, su padre, José Antonio Indart, manifestó: «Ellos sabrán. Iñaki está nervioso, pero todo está bien».

La Guardia Civil encontró ayer cerca de Orokieta el todoterreno de color gris plateado en el que Indart viajaba solo la madrugada del domingo, y donde, según su relato, fue encerrado por dos o tres encapuchados. El joven explicó que antes de que le metieran en el maletero le ataron de pies y manos. Después, le tiraron por un barranco. El todoterreno, con varios golpes, estaba en un terraplén junto a la NA-4114, a 2 kilómetros de Orokieta.

Aparece Ileso                       Iñaki Indart                    Indice Fosa Gaztelu                   Desaparicion Iñaki

20060329 Diario de Navarra - (Iñaki) Aparece ileso en Orokieta

El Crimen de Gaztelu                            Iñaki Indart                             Guardia Civil descarta secuestro

Ya en marzo de 2006, tres años antes de la tragedia sucedió un hecho extraño.



Aparece ileso en Orokieta el joven de Legasa desaparecido desde la madrugada del domingo
Iñaki Indart Ariztegi, de 22 años, aseguró a la persona que le encontró que fue secuestrado
Iñaki Indart Ariztegi, vecino de Legasa de 22 años que se encontraba desaparecido desde el domingo apareció ayer ileso en Orokieta, a 31 kilómetros de su domicilio. A las 16 horas llamó a la puerta de un caserío y se identificó como Indart y aseguró que había sido «secuestrado», según relató ayer la primera persona que le ayudó, Manuel Querejeta Lopetegui. Indart comentó posteriormente a su familia y a una portavoz de los periodistas congregados frente a su casa que dos encapuchados le habían atado, metido en su todoterreno y le habían tirado por un barranco. La Guardia Civil se hizo cargo de la investigación y en sus primeras hipótesis no se contempla por el momento la del secuestro.

RUBÉN ELIZARI/GABRIEL GONZÁLEZ. LEGASA/PAMPLONA                    Miércoles, 29 de marzo de 2006         
Tras conocerse la noticia de su aparición, siete periodistas se c oncentraron ante la casa de los Indart en Legasa. La familia autorizó la entrada de uno de ellos para que Iñaki Indart contara lo sucedido y posteriormente se lo trasladara al resto de los medios. Accedió la corresponsal de un medio guipuzcoano.
Según la versión transmitida a los periodistas, después de abandonar la discoteca Lur de Elizondo sobre las 5.30 de la madrugada del domingo, Indart llevó a tres amigos hasta Santesteban en un Mercedes todoterreno que pertenece a su padre, José Antonio Indart. Allí se despidió de ellos y les dijo que iba a su casa, un caserío que se encuentra a 3 kilómetros de distancia de Santesteban. Pero hasta ayer no llegó: sobre las 16.15 horas telefoneó a su padre desde un caserío de Orokieta y le pidió que fuese a buscarle.                                                                       

Iñaki Indart, en una imangen de archivo.
Iñaki Indart dejo que le fotografiasen unos breves instantes

Continuando con el relato transmitido a los periodistas, Indart contó que se dirigía a su domicilio por una pista forestal sobre las 6 del domingo cuando se topó, unos metros antes de llegar a su casa, con un vehículo de grandes dimensiones. El joven señaló que creía que era un Mitsubishi. A continuación, al menos dos encapuchados, no sabe si fueron dos o tres, salieron del coche y le obligaron a abandonar el vehículo. Le sustrajeron unos 50 euros, su móvil y las tarjetas de crédito. Además, registraron el interior del Mercedes todoterreno en busca de más dinero o algún objeto de valor. Finalmente, le ataron de pies y manos y le introdujeron en el interior del maletero. Los asaltantes le suministraron alguna sustancia que le hizo perder el conocimiento.

El siguiente recuerdo de Iñaki Indart tiene lugar la tarde del domingo, según la versión aportada por la periodista autorizada por la familia. Estaba encerrado en el maletero y en el fondo de un barranco situado en algún lugar entre Orokieta y la Ultzama. Contó que habían puesto el coche en punto muerto y tirado por la pendiente porque sintió un golpe. Para salir del maletero del todoterreno dice que rompió con las piernas la ventana lateral del vehículo. Una vez liberado, bebió agua de una regata y comenzó a caminar desorientado por el bosque. Esa noche durmió al raso entre hojas. Cuando se despertó, continuó andando y, de vez en cuando, bebía agua de las regatas cercanas. La tarde del lunes se encaminó a una pista forestal que vio a lo lejos.

Tras andar durante dos días por el bosque sin comer nada, llegó a Orokieta, a 31 kilómetros de su domicilio. Aquí, después de llamar a la puerta de varios caseríos sin que le abriesen, se encontró con Manuel Querejeta Lopetegui, de 73 años: «Vestía pantalón oscuro, camiseta azul oscura con algunas rayas blancas y estaba manchado de barro. Pero no tenía heridas, sólo un golpe en la cabeza y decía que no era nada», contó a este diario. El encuentro con su padre se produjo sobre las 17 horas.


Iñaki dijo que le habían secuestrado.
Personas de la zona comentaban que realmente le secuestraron algunas "personas", tal vez para darle un susto a él mismo o a su familia.

El Crimen de Gaztelu                            Iñaki Indart                             Guardia Civil descarta secuestro

Iñaki Indart Ariztegui

El Crimen de Gaztelu                                   Indice                                       Iñaki aparece Ileso



Iñaki Indart Ariztegi, era un joven de Legasa, cuya vida sería seguramente muy dura, a pesar de que pudiera disponer de viviendas de lujo, automóviles de alta gama, mucho dinero.....   y hasta después de desaparecido, que un campo de fútbol lleve su nombre.

Es triste que la vida de un joven se conozca por la manera en que desapareció, y por la forma en que seguramente fue Asesinado, en la zona todo el mundo comenta por quién, y Arrojado a la Sima de Gaztelu, donde seguramente ya fueron Arrojad@s, tal vez viv@s, Juana Josefa Goñi Sarrionandia y sus Hijic@s.


En las navidades del año 2014, cuando componentes del Grupo de Espeleología Satorrak entraron en la Sima de Gaztelu para buscar los restos de

Juana Josepa Goñi Sagardia y sus Hijic@s,

se encontraron los restos de

Iñaki Indart Ariztegi

que había desaparecido 6 años antes en agosto del 2009, tenía 25 años.

Ya, en marzo de 2006, tres años antes de la tragedia sucedió un hecho extraño,

     La foto de arriba es de 2008, esta del 19.10.2015 la familia saliendo de la audiencia.


El Crimen de Gaztelu                                   Indice                                       Iñaki aparece Ileso

Sobre el General Sagardia (Familiar de los Sagardia-Goñi)

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Sagardía2



Auñamendi Eusko Entziklopedia


General del ejército español de origen vasco, nacido en Zaragoza el 5 de septiembre de 1879. Murió en Madrid el 11 de enero de 1962.
Ingresó en la Academia de Artillería en 1898. Ascendió a comandante en 1921. El 17 de julio de 1936 es comandante retirado -acogido a la famosa "ley Azaña" y reside en Francia. El general Mola, desde Pamplona, le manda llamar en tanto el ejército de Marruecos se sublevaba, para entregar personalmente el mensaje a las guarniciones de Loiola para sumarse al alzamiento. Simultáneamente es ascendido a teniente coronel regresando a Pamplona a través de los montes. Allí se le confió el mando de una columna para operar en el sector de Tolosa. Participó en la toma de dicha ciudad y de San Sebastián y resto de Guipúzcoa. Su posterior actuación tiene lugar en el frente de Teruel al mando de la 62.ª División. Fue ascendido por Franco a general en plena guerra.


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Antonio Sagardía Ramos (Zaragoza, 5 de enero de 1880 - Madrid, 16 de enero de 1962) fue un militar español que destacó durante la Guerra civil española. Por las masacres cometidas por la columna bajo su mando en el Pallars Sobirà, Sagardía es a veces conocido como el "Carnicero de Pallars".
Biografía
Nació en la capital aragonesa, en el seno de una familia vasco-navarra. Se unió al Ejército desde muy joven y ya en 1921 ascendió al rango de Coronel. Tras la proclamación de la Segunda República se acogió a la Ley Azaña y se retiró del Ejército. Después del inicio de la Guerra civil fue llamado por el general jefe de los sublevados Emilio Mola para volverse a enrolar al Ejército. Inmediatamente se pone al mando de una unidad de voluntarios falangistas con la que interviene en la conquista de Guipúzcoa.
En los meses de agosto y septiembre de 1937 Sagardía Ramos participó en la Batalla de Santander al frente de la llamada "Columna Sagardía", ejerciendo una dura represión contra los civiles y soldados del bando republicano que incluyó numerosas ejecuciones extrajudiciales. Tras la caída del Frente Norte su antigua columna fue reorganizada como la 62.ª División del Cuerpo de Ejército de Navarra,1 al frente de la cual tomó parte en la Ofensiva de Aragón. En abril de 1938 las tropas de Sagardía se encontraban desplegadas en el Frente del Segre, en lo que el propio Sagardía había señalado como una conquista fácil y sin haber encontrado apenas resistencia. Pero ante unas bajas sufridas por su columna tras un ataque republicano, comentó: "Fusilaré a diez catalanes por cada hombre muerto de mi guardia."
Durante el mes de mayo siguiente tuvieron lugar una serie de ejecuciones extrajudiciales que asolaron a la comarca de Pallars Sobirà y que se saldaron con 67 personas fusiladas,4 de los que buena parte de ellos eran mujeres, ancianos y niños. En enero de 1939, Sagardía participó en la Campaña de Cataluña. Unas semanas más tarde participaba en la llamada "Ofensiva final", y el 30 de marzo entraba en Alcalá de Henares al frente de su unidad.
Después de la contienda fue nombrado Inspector general de la nueva Policía Armada, y en calidad de tal formó parte de la comitiva que visitó la Alemania nazi en septiembre de 1940.9 Al mes siguiente fue una de las personalidades que recibió a Heinrich Himmler en San Sebastián, durante la visita a España que realizó el jerarca nazi.
Posteriormente ejerció como Gobernador militar de Cartagena.

La ESCUADRA NEGRA de la Falange de Tudela (Fernando Mikelarena)


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Al hilo de la mención que Arteche hace de una escuadra negra, hay que recordar que durante la segunda semana de septiembre habría estado en San Sebastián la Escuadra Negra de la Falange de Tudela, constituída por seis tudelanos, de la que ya hablamos en otra entrada anterior, y que según un reportaje publicado en la página 8 del Diario de Navarra de 16 de octubre de 1936 eran los escoltas personales del general Sagardía.


Ela en Nafarroa (Iván Jiménez)

… el médico de Ituren y solidario Pedro Gorostidi Imaz. Gorostidi había nacido en Berastegi en 1896 y era amigo personal de Pío Baroja. El escritor «supo del fusilamiento de Pedro Gorostidi, al que conocía personalmente, en septiembre de 1936, al negarse a gritar Viva España»107…. Ituren casi se convirtió en centro del abertzalismo». Gorostidi se centró en los enfermos pobres, recogía a mendigos en su coche y transportaba personalmente a los pacientes más graves a las clínicas más cercanas.

Al parecer, Gorostidi fue delatado por un cura carlista, y al detenerle le robaron también «10.000 duros», coincide aproximadamente con el relato de Pío Baroja. Según esta versión, al llegar el teniente coronel Sagardia a Ituren con una columna de requetés, vio una ikurriña en un balcón del barrio de Aurtitz y la mandó quitar. Gorostidi, dueño del caserío, la volvió a poner, y Sagardia reaccionó deteniendo al médico y llevándolo preso a Bera, estación previa a su ejecución.

El Terrible Crimen de Gaztelu                      Indice                       La Escuadra Negra

Un águila entre Burgos y Cantabria


Tras la Columna Sagardia                       Indice                       Sobre el General Sagardia

Una águila entre Burgos y Cantabria

Entre los puertos de Carrales y el Escudo se encuentran dos monumentos que recuerdan al viajero que en aquellas soledades se desarrollaron sangrientas batallas de la Guerra Civil
Iñigo Munoyerro       26 septiembre 2014

1. Vista de Corconte desde la pirámide. 
2. Entrada al mausoleo de Mussolinni. 
3. Vista de la pirámide desde la carretera.
Antes de subir al Escudo, en el puerto de Carrales (km 73-74), en medio del páramo, se alza el monumento al general Sagardía y a su 62 División del Cuerpo de Ejército de Navarra. Es una impresionante águila de mármol blanco y negro. Al acecho, vigilante, con alas preparadas para alzar el vuelo. Visible en la distancia llama la atención de los conductores. El gigante de piedra encaja en un paisaje de matorrales, despoblado e inhóspito, batido por el viento. Los arquitectos guipuzcoanos Eduardo Olasagasti y José Antonio Olano (1940) diseñaron el monumento a mayor gloria de la Columna Sagardía. La obra corrió a cargo de construcciones Altuna. El general Antonio Sagardía Ramos (Zaragoza, 5 de enero de 1880 - Madrid, 16 de enero de 1962), fue un militar que nació en la capital aragonesa en el seno de una familia navarra oriunda de Gaztelu, en el Bidasoa. Al mando de este feroz cuerpo de ejército defendió entre agosto y septiembre de 1937 el Frente del Norte, en los llamados páramos, desde Revilla de Pomar hasta Bricia; participó en el asalto al Escudo y entró en Santander.
El monumento es ahora una reliquia de la guerra descuidada y olvidada. Los gamberros de turno han pintado sus muros, pero aguanta los años con dignidad. Se accede con dificultad debido a la falta de espacio para aparcar. Impresiona de lejos y de cerca. Es macizo, sin huecos, rodeado de una cenefa en la que se lee: 'Presente'.
En resumen, dos construcciones antiguas, vestigio de nuestro pasado más cercano, desprovistas ya de su significado político, sin protección ni señalización.

Monumento a una columna franquista

1. Águila del puerto de Carrales. 
2. Placa en memoria del general Sagardía. 

3. Subida a la pirámide desde el puerto del Escudo.
El 30 de marzo de 1939 tomaba la ciudad de Alcalá de Henares la columna Sagardía. Con ello se ponía fin a la resistencia de la ciudad durante casi tres años de Guerra Civil. La fuerzas revolucionarias y leales a la República le tocaba el camino del exilio, la cárcel, la clandestinidad o los paredones de fusilamiento. La primera medida que tomaron las nuevas autoridades complutenses ese mismo día fue realizar una misa en la Plaza de Cervantes. Terminó la contienda y empezó la victoria en una ciudad que fue conocida como “Alcalá la roja”.

¿Pero quién era Sagardía? ¿Quién dirigía esa columna que puso fin a la República en Alcalá de Henares en 1939? Antonio Sagardía Ramos fue uno de esos militares que el 18 de julio de 1936 se sublevó contra la República apoyando el plan trazado por Mola. Su animadversión a la República venía al haber sido uno de los militares que le afectó la Ley Azaña siendo comandante. Zaragozano de nacimiento provenía de una familia de antiguos hidalgos de origen navarro. Tras su retirada forzosa salió para Francia y estuvo allí residiendo hasta el golpe de Estado y su unión a los militares golpista.

Con la guerra en marcha creó una columna de voluntarios que actuó en el norte de Burgos, en el límite entre esta provincia y Cantabria. La composición de la Columna Sagardía era básicamente jóvenes falangistas. Sus actuación fue importante en la Loras de la zona, en el puerto del Escudo, Valle de Sedano, etc, en coordinación con otros militares golpistas de la zona como el comandante Luis Moliner o el teniente-general Gerardo Mayoral. La represión en la zona fue realmente cruel. En esa zona norte de Burgos se recuerda los fusilamientos en el kilómetro 14 de la carretera de Covanera o las ejecuciones en la Torca Palomera de Mozuelos de Sedano. La gran mayoría de la represión de la zona contó con la participación de la Columna Sagardía.

Posteriormente Sagardía se desplazó con sus fuerzas hacía Cataluña. En abril de 1938 alcanza la comarca de Pallars Sobirá. Y todas las prácticas que había ejercido en el norte de Burgos las traslada a la zona. Su pretensión fue muy clara: “Fusilaré a 10 catalanes por cada muerto de mi guardia”. La represión se cebó con la población. Numerosos militantes de organizaciones de izquierdas y sindicales fueron ejecutados de forma arbitraria por los integrantes de las fuerzas de Sagardía. En el pueblo de Sort se ejecutó sin juicio y de forma completamente arbitraria a 67 personas, entre ellas mujeres, ninos y ancianos. Fueron conocidos como “Los santos inocentes del 38”. La crueldad de las tropas de Sagardía aun es recordada en la zona. De hecho muchas fosas de la zona aun no han sido localizadas.

Al finalizar la Guerra Civil, Sagardía fue uno de los militares condecorados y declarado héroe de la patria. Alcanzó el puesto de Inspector General de la Policía Armada y de Tránsito, así como Gobernador Militar en Cartagena. Murió en Madrid el 16 de enero de 1962.
Las actuaciones de Sagardía y de los integrantes de su columna son crímenes contra la humanidad. Sin embargo en la carretera N-623 que une Burgos con Santander, a la altura del pueblo Cilleruelo de Bricia (Burgos), hay un mastodóntico monumento en homenaje a las fuerzas de Sagardía. Este verano me desplacé hasta el lugar para visitarlo. Deteriorado por el paso del tiempo y por agentes humanos, es un monumento compuesto por un gran bloque de mármol emulando un águila, una lápida conmemorativa en el suelo y dos columnas que dan entrada al mismo. No pasa desapercibido cuando pasas con el coche. En los laterales del monumentos una sucesión de repetición del “PRESENTE, PRESENTE, PRESENTE”.

Estamos pues ante un monumento público de homenaje a Sagardía y los integrantes de su columna que ejercieron la peor de las represiones en las zonas donde actuaron. Es una de las características de España que le diferencia de los países de su entorno. Aquí los vencedores de la Guerra Civil todavía tienen sus espacios de sociabilidad y los monumentos de su victoria. Cosa que en países como Francia o Alemania no ocurre. La insuficiente Ley de Memoria Histórica tendría que ser suficiente como para hacer desaparecer un monumento de homenaje a comprobados criminales de guerra. Sin embargo no se ejerce ningún tipo de actuación. Muy por el contrario se ampara en decir que es parte de la historia y que es una forma de recordarla. La historia se puede recordar de muchas maneras y no precisamente a través de monumentos mastodónticos de homenajes a tropas criminales. ¿Hacemos un monumento en Auschwitz en homenaje a las SS que ejecutaron de forma a impune? Todos diríamos que no. Y más teniendo en cuenta que a pocos kilometros donde esta el monumento a la Columna Sagardía hay lugares como la Torca Palomera donde fueron arrojados (algunos con vida) decenas de militantes e integrantes de las organizaciones sindicales y políticas y no hay ninguna placa conmemorativa de nada. Un ejemplo del origen de nuestro propio sistema y como todavía siguen existiendo vencedores y vencidos.


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SAN SEBASTIÁN INSÓLITO
Hay un jardín en San Sebastián que sirvió de campo de tiro en la Guerra Civil. Un imponente y fantasmagórico monumento de piedra se levanta al norte de Burgos. ¿Qué relación guardan? 
29.05.10 - 02:30 - 
GONTZAL LARGO INFO@GONTZALLARGO.COM |
Para qué engañarse: la historia tiene mucho de rocambolesca. ¿Cómo si no se podría explicar que un espacio que llegó a ser venerado por la doctrina franquista, tan dada a las entronizaciones de momentos, lugares y personas, acoja un parque de juegos infantiles y un mingitorio público? El sitio en cuestión es el actual Parque de Araba, vecino a la plaza del Centenario, y parcela de transición entre el San Sebastián del ayer (el construido a principios del siglo XX) y el ensanche de Amara, nacido cincuenta años después.
Allá por 1962, en una sesión del Pleno del Ayuntamiento de San Sebastián, la arboleda fue bautizada por vez primera pero no con la denominación actual, sino con otra que, tal vez, pocos donostiarras recuerdan: «Parque de la Columna Sagardía». Estamos en pleno período dictatorial y al batallón de calles de la ciudad que habían sucumbido a la ideología reinante -la Avenida de la Libertad rebautizada como de España; el Paseo Nuevo, como de José Antonio Primo de Rivera.- se sumó este espacio recién creado. ¿Por qué ese nombre? Según se lee en el acuerdo resultante de esa reunión: «para perpetuar el recuerdo de los componentes de la citada Columna que, en el lugar en el que hoy se emplaza dicho parque, aprendieron el uso de las armas que más tarde empuñarían con decidido arrojo (.) en la Guerra de la Liberación (.)».
Recordemos lo que ya se ha escrito en numerosas ocasiones: allá por los años 30, el Parque de Araba y todos los terrenos situados al sur -lo que hoy sería Sancho el Sabio- eran una vasta zona de marismas a medio domar. Aunque la canalización del Urumea, sucedida diez años antes, había puesto algo de orden en estos terrenos indómitos, -apenas habitados por unos pocos caseríos y algún molino de marea-, Amara Nuevo seguía siendo un vergel campestre, casi virgen e ideal, incluso, para cazar. Así, es lógico que en el alba de la Guerra Civil, la zona fuera utilizada como modesto campo de maniobras.
¿Qué fue la Columna Sagardía? ¿Quién fue el hombre que le dio nombre, el General Sagardía? Resumiendo muchísimo: Antonio Sagardía Ramos era un militar maño nacido en 1879. Cuando explotó el Golpe de Estado del 36, Sagardía se encontraba en Francia, acogido a la Ley Azaña que permitía retirarse prematuramente a aquellos Altos Mandos del Ejército que no querían 'servir' a la II República. Cuando los Nacionales fracasaron en la primera toma de San Sebastián, Sagardía acudió a Pamplona, donde fue nombrado Segundo Jefe de las tropas que tomarían Gipuzkoa. Dos meses después, San Sebastián ya no estaba en guerra: había sucumbido a los ataques de los golpistas. Fue entonces cuando a Sagardía se le encomendó una misión: organizar una columna con voluntarios vascos, navarros y riojanos que marcharía a luchar, inicialmente, al norte de Burgos. Lo hizo y fue en la Bella Easo donde el General organizó las fuerzas disponibles, el armamento y los Cuadros de Mando. Fue aquí, en los terrenos del actual Parque de Araba, donde el batallón de 750 hombres recibió instrucción militar.
Poco después, la Columna Sagardía marcharía a Burgos: tenían que defender una línea de 80 kilómetros en los llamados Páramos de La Lora, desde Revilla de Pomar hasta Bricia. De ellos dependía que las fuerzas republicanas no atacaran Burgos capital desde el Norte. La Columna cumplió su cometido con éxito (y un número considerable de bajas), lo que no pasó desapercibido para la maquinaria propagandística del Franquismo que no tardó ni un año, desde el final de la guerra, en levantar un monumento en honor a la citada Columna. Se trata de una impresionante crestería de mármol blanco y negro que, literalmente, asusta a aquéllos que conducen por la carretera N-623, rumbo sur tras superar el puerto del Escudo. El gigante de piedra todavía sigue ahí. Si el paisaje no es ya lo suficiente fantasmagórico -un páramo pelado e inhóspito-, el mortuorio homenaje contribuye a multiplicar los efectos de la lúgubre atmósfera: la reliquia está descuidada, maltrecha, olvidada y pintarrajeada con soflamas a favor y en contra del fascismo. En una de sus baldosas se aprecian los orígenes donostiarras de sus autores.
En 1940 se editó el libro autobiográfico de Sagardía, 'Del Alto Ebro a las Fuentes del Llobregat. Treinta y dos meses de guerra en la 62 División' que, como expresa el título, recuerda sus experiencias al mando de la Columna que comandó. En el prólogo-dedicatoria, deja bien claras sus intenciones: «Les prometí a mis muchachos dos cosas para realizarlas al final de la guerra: un monumento y un libro. El monumento ya está elevado en tierras de La Lora, tan pródigamente regadas con su sangre. El libro es éste que he trazado con mis recuerdos.»
Sagardía murió en Madrid en 1962. Franco duró un poco más, hasta 1975 y tuvieron que pasar cuatro años desde el fallecimiento del dictador para que el Parque de la Columna Sagardía dejara de existir, al menos nominalmente, en San Sebastián. El 9 de julio de 1979 recibió su título actual, «en homenaje a la provincia de Araba».


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La ESCUADRA NEGRA de la Falange de Tudela (Fernando Mikelarena)

Sobre el General Sagardia                      Indice                      Tras la Columna Sagardia




En relación con Tudela, hemos localizado un artículo en la prensa de la época acerca de otro escuadrón falangista que, según propio testimonio del periodista y de los entrevistados, estaría detrás de los asesinatos de simpatizantes del bando republicano en las primeras semanas de la guerra en la Ribera Tudelana. El reportaje se encuentra en la página 8 del Diario de Navarra de 16 de octubre de 1936, está firmado por S. Berruezo y tiene como título Navarros en el frente. La Escuadra Negra de Tudela. En él, el corresponsal del periódico entrevista en Burgos “en el cuartel general de la columna que, formada por el comandante señor Sagardía, acaba de llegar procedente de Guipúzcoa” a “seis bravos chicarrones de Tudela” que formaban “la guardia personal del comandante”. Esos seis tudelanos eran “Bernardino Burgaleta, Teodoro Pérez, Agustín Ariza, Miguel Catalán, Jaime Sola y José María Lacabe”, todos ellos “naturales o vecinos de Tudela”. Según dice el reportero, que los interroga “en un momento de asueto”, todos le “cuentan, con encantadora sencillez, sus hazañas”. El reportero afirma de ellos lo siguiente: “Los tudelanos, desde las primeras horas del movimiento libertador de España, se pudieron al lado de quienes defendían a la Patria en peligro; y con una diligencia digna de ejemplo fueron -en su misma ciudad- limpiando de elementos peligrosos el camino del triunfo”. “Luego ampliaron su radio de acción a los otros pueblos de la Ribera y de Rioja y por último, enrolados en las formaciones que iban a luchar contra los marxistas y nacionalistas guipuzcoanos” se dice que “entraron los primeros en Tolosa (es decir, el 11 de agosto), tomaron al asalto al Buruntza (es decir, hacia el 28 de agosto), llegaron en cabeza a Guadalupe y a Irún (es decir, el 4 de septiembre)”, siendo sus hazañas la causa de que Sagardía les hubiera “designado para formar su guardia personal”. Tal y como figura en el título del artículo, se les denomina “la Escuadra Negra de Tudela”. 

A pesar de haber sido citada de pasada en la obra de Altaffaylla (Navarra 1936. De la esperanza al terror, Tafalla, 2003, 6ª ed., p. 596), esta banda paramilitar tudelana no era excesivamente conocida. 

Los acontecimientos a los que se refiere la noticia habrían sido en su mayor parte, de índole represiva, es decir, de detención y eliminación física de la población desafecta ya que la labor de control de la situación en la Ribera Tudelana finalizó muy pronto tal y como se desprende de la autodeclaración que realizó un destacado protagonista aquellos días, el teniente de la Guardia Civil, destinado en Corella, Carlos González Molina, en la que podemos comprobar los hitos más significativos de aquélla, así como la colaboración en la misma de voluntarios falangistas y requetés y guardias civiles. 

La autodeclaración de dicho teniente de la guardia civil narra que “el 18 de julio de 1936 inició el Alzamiento Nacional en Corella (Navarra) mandando la línea del mismo nombre, dedicándose con fuerza de la Guardia Civil a someter por las armas los pueblos de Ribaforada, Buñuel y rindiendo al Ayuntamiento de frente popular de Corella, que se había hecho fuerte, con armas en la Casa Consistorial, así como seguidamente la casa del pueblo de la misma Ciudad. Cooperó a la toma de Alfaro (Logroño) con la columna del entonces Coronel García Escámez. Liberado este pueblo se destacó a Castejón mandando fuerzas compuestas por Guardia Civiles y Requetés sometiendo por la fuerza a los revolucionarios marxistas que habían cortado el tráfico ferroviario entre Pamplona, Zaragoza y Logroño, restableciéndose inmediatamente las comunicaciones férreas. Durante varios días y al mando de una columna compuesta de Requetés, Guardia Civil y Falangistas me dediqué a recorrer varios pueblos de la Rioja y Aragón para levantar el espíritu Nacional, en algunos de los cuales estaba bastante decaído; el día 22 de julio de 1936, al mando de dicha columna procedí a la toma y liberación del Pueblo de Logroño Cervera del Río Alhama, en unión de otras fuerzas mandadas por un Capitán de la Guardia Civil, cuya población se hallaba completamente en poder de los marxistas desde hace varios días”. Dicho teniente se incorporaría el 9 de agosto en Lesaka a la 2ª bandera de la Falange, participando en combates y siendo herido pocas semanas después. 

Esos episodios más señeros en la tarea de control de la zona también fueron rememorados por un voluntario requeté tudelano, posteriormente concejal crítico en los años cincuenta, en cuya autodeclaración acerca de sus servicios prestados se afirma que éstos fueron “cuantos se le encomendaron desde el 18 de julio 36 tomando parte en la operación de Alfaro, Cervera del Rio Alhama, Corella y Ribaforada, siendo ascendido a cabo; salió el 8 de agosto para Pamplona voluntario y el 24 del mismo formó parte de la escolta del General Mola”. 

Hemos de recordar que los hechos mencionados de Ribaforada y de Corella corresponden al 19 de julio y que los de Buñuel pudieron ser los acontecidos ese día o, asimismo, el día 21 ó el 23. Ninguno de ellos tuvo la entidad de enfrentamiento, sino de simple ocupación de las localidades y de detenciones masivas de desafectos. El caso de Alfaro fue diferente: aquí se constituyó un foco de resistencia con huídos del resto de la Ribera y de la Rioja que pudo aguantar el 19 un primer ataque de voluntarios requetés y falangistas de Tudela y Estella que acompañaban a dos compañías del Batallón de Arapiles mandadas por el Comandante Pradal llegadas de la ciudad del Ega. El día 21 la llegada de la columna de García Escámez, en marcha hacia Madrid desde su salida de Pamplona el 19 de julio, previo paso por Logroño y otros pueblos, barrió a los resistentes. Cervera del Río Alhama, la otra localidad riojana donde fracasó el golpe de estado, sería tomada al día siguiente. Por lo tanto, a partir del 22 de julio el control de la Ribera Tudelana y de las zonas colindantes por parte de los sublevados era ya una realidad. 

Más allá de esa labor de control, tenemos que recordar que las primeras semanas de la guerra civil fueron especialmente cruentas en lo que se refiere a la eliminación física de los simpatizantes del régimen republicano en la Ribera Tudelana. Considerando las afirmaciones del corresponsal del Diario de Navarra en el reportaje mencionado sobre los miembros de la Escuadra Negra de Tudela en el sentido de su participación en la limpieza política que tuvo lugar aquellos días, queremos traer a colación el número de personas asesinadas en las correspondientes sacas o paseos con tres o más asesinatos que se registraron entre el 18 de julio y el 10 de agosto de 1936 en pueblos de la comarca, según informaciones que hemos tomado del libro de Altaffaylla: 5 vecinos de Buñuel el 25 de julio; 8 de Corella en Arguedas el 26 de julio; 11 de Ribaforada en El Bocal el 26 de julio; 6 de Cortes en Ribaforada el 27 de julio; 8 de Tudela en Castejón el 28 de julio (para mas inri, inscritas en el padrón de esa última localidad como “bajas en el padrón”); 5 de Arguedas en Murillo el Cuende el 1 de agosto; 6 de Cascante en Murillo de las Limas el 1 de agosto; 9 de Corella en el Carrascal el 2 de agosto; 8 de Ribaforada en Fontellas el 2 de agosto; 6 de Valtierra en Traibuenas el 2 de agosto; 7 de Buñuel en Mallén el 3 de agosto; 7 de Cabanillas en Beriáin el 3 de agosto; 4 de Cintruénigo en Valtierra el 3 de agosto; 4 de Corella en Alfaro el 3 de agosto; 11 vecinos de Fitero en Valverde el 3 de agosto; 4 de Fitero en Valtierra el 3 de agosto; y 6 de Corella en Ballariáin el 6 de agosto. En varias de esas sacas los asesinados fueron conducidos desde la cárcel de Tudela en la que estaban presos. 

Por supuesto, no queremos indicar que las personas mencionadas de la Escuadra Negra tudelana participasen en todas esas acciones, sino solamente mencionar las que se inscriben en el radio geográfico y en el ámbito cronológico en el que ellos motu proprio alardearon en líneas generales de haber colaborado. Como información complementaria tenemos que añadir que de varios de los integrantes de dicha escuadra tenemos constancia que marcharon al frente ya muy avanzado agosto. 

Otro elemento a tener en cuenta es el de que los nombrados constituyeron la guardia personal del general Sagardía.

Tal y como figura en el libro escrito por el mismo general (Del Alto Ebro a las fuentes del Llobregat. Treinta y dos meses de guerra de la 62 división, Madrid, Editora Nacional, 1940; prologado por Francisco de Cossio), hallándose en situación de retirado el 17 de julio de 1936, marchó de Pamplona a San Sebastián con una misión reservada que le ordenó el general Mola. Fracasado el golpe militar en Guipúzcoa, Sagardia huyó de San Sebastián en una huida plagada de aventuras, llegando a Pamplona el 26 de julio. De la capital navarra saldría de nuevo como segundo jefe de las columnas que operaban en Tolosa al mando del general Solchaga. Entró en Tolosa, Villabona, Andoain, Urnieta, Hernani y San Sebastián. En San Sebastián formó una columna formada por los voluntarios riojanos y navarros que ya habían combatido con él a los que se unieron los voluntarios guipuzcoanos que “se iban presentando voluntarios en las oficinas de Falange”. La columna, compuesta inicialmente de 750 hombres, es decir, un batallón, salió de la capital guipuzcoana el 30 de septiembre, llegando el 12 de octubre al frente de Villarcayo y Espinosa de los Monteros en Burgos. Estuvo diez meses en los páramos de La Lora, librando duros combates, tal y como conmemora en Bricia un espectacular monumento de mármol blanco y negro. Posteriormente la Primera Media Brigada de la 62 división (columna Sagardia), formada por las Banderas 5ª y 6ª de FET, Batallones 8º de San Marcial, 8º de Burgos, Batallón de Ceriñola, 5º de Bailén, dos compañías de América y las baterías 11 y 22 del 11º Regimiento Ligero, batalló en agosto de 1937 en el frente de Santander, en el frente de León-Asturias en septiembre-octubre de 1937 (a partir de aquí como 62 División de Castilla), en la batalla de Teruel (diciembre de 1937-enero de 1938), en la liberación de Huesca (marzo de 1938) y en la campaña de Alcanadre-Cinca y campaña del valle de Arán y Alto Llobregat en lo que quedaba de guerra. En sus memorias de campaña Sagardía, militar nacido en Zaragoza pero con ascendientes en Ituren donde solía residir estacionalmente y donde se refugió tras ser retirado por la Ley Azaña antes de marchar a Francia, menciona el comportamiento heroico de nueve falangistas fiteranos en Cilleruelo, así como de la muerte de un “mocetón navarro” de Cabanillas “que desde el principio de la campaña no se apartaba” de él el 4 de mayo cerca de Espinosa de los Monteros. No hay en toda la obra más menciones a personas de la Ribera ni a personas de ninguna otra procedencia de Navarra.

De cualquier forma, pertenecer al círculo de confianza de Sagardía tenía que suponer compartir su manera despiadada y salvaje de entender la guerra. Disponemos de informaciones que nos hablan que las unidades de Sagardía ejecutaron a decenas de personas a su paso por localidades cercanas a Santander antes de su entrada en la capital cántabra y que hicieron lo mismo en zonas de Cataluña.

También hay que referir que tras la guerra civil Sagardía fue nombrado responsable de la Policía Armada. Existe una foto muy elocuente del mencionado general en la que aparece en un palco, debajo mismo de un águila nazi, junto con Serrano Suñer y el mismísimo Heinrich Himmler en la visita que éste, uno de los protagonistas esenciales de la Alemania nazi e impulsor de la solución final que conllevó la matanza sistemática de judios, eslavos, gitanos, homosexuales y comunistas, hizo a San Sebastián el 19 de octubre de 1940.


De cualquier forma, tampoco hay que olvidar que la mujer de un primo de Sagardia con sus siete hijos, vecinos del barrio de Gaztelu en Donamaría, fueron asesinados arrojados a una sima por vecinos acusados de robar en huertas, mientras el padre y el hijo mayor estaban en el frente. El militar trató posteriormente esclarecer el suceso y soldados y bomberos realizaron labores de rastreo. Varios vecinos serían detenidos y conducidos a la cárcel de Pamplona, saliendo libres por no haberse podido aclarar el suceso.

Volviendo a la Escuadra Negra de Tudela, a todo lo anterior referido a ella hay que añadir una circunstancia que salpica el presente a través del espacio público. Además de los seis miembros citados de la Escuadra Negra de Tudela, también hay que referirse a un séptimo, fallecido en una acción militar antes de que se realizara la entrevista más arriba mencionada. En la página 3 del número 10 de la revista Falange de Tudela, de fecha de 8 de noviembre de 1936, se encuentra, asimismo, una crónica acerca de la misma Escuadra Negra que repite algunas de las informaciones, si bien las menos comprometedoras, vistas en el artículo anterior. Se dice que “La Escuadra Tudelana que tanta fama alcanzó por su actuación en los frentes guipuzcoanos” era la escolta particular del Comandante Sagardía y se nombra como miembro de la misma, además, a otra persona ya fallecida, Félix Marsal Moracho. Precisamente en la esquela y la necrológica publicada tras su muerte en el número 1 de la mencionada revista, de fecha de 6 de septiembre, se decía que había muerto en la toma del monte Buruntza y figuraba de forma explícita que era “De la escuadra negra de Tudela”. Asimismo, en otro artículo sobre él publicado en la página 3 de El Ribereño Navarro se decía que había salido de Tudela “formando en la ya célebre y heroica Escuadra tudelana”. 

El mencionado Félix Marsal Moracho cuenta con una calle en el barrio de Lourdes de Tudela, barrio que cuenta con 49 calles dedicadas a combatientes del bando franquista muertos en el frente. El nombre de la calle se acordó en un pleno del Ayuntamiento de Tudela del 17 de febrero de 1954 según una propuesta planteada por el Gobernador Civil falangista Luis Valero Bermejo, en la que también se aprobaron los nombres de otras siete calles. Félix Marsal no es la única persona con calle en el barrio de Lourdes a la que la prensa de la época incrimina de forma expresa y manifiesta en tareas de persecución y eliminación física de los adversarios políticos en la Ribera. En un artículo publicado en la página 10 de la revista El Requeté, también editada en Tudela, del 28 de febrero de 1937, y titulado Jesús Clemos Burgaleta, se afirma que el mencionado Clemos marchaba en los primeros días de la guerra “a aquellas incursiones por las Bardenas, cuando se hablaba de posibles enemigos por aquellos contornos”, incursiones descritas en un libro editado el año pasado con las memorias de un represaliado republicano de Catarroso del que nos hicimos eco en una entrada hace unos meses. Clemos Burgaleta murió en el frente el 22 de febrero de 1937. 

Estas últimas constataciones deberían servir para reflexionar sobre la conveniencia de aplicar al callejero franquista del barrio de Lourdes de Tudela la doctrina de la Resolución número 00676/08, 11 de febrero de 2008, del Tribunal Administrativo de Navarra relativa a veinte calles con nombres similares del barrio de la Chantrea, basada en la Ley de Símbolos de Navarra y en la Ley de Memoria Histórica y que fue finalmente acatada por el Ayuntamiento pamplonés. Aunque en otra entrada seguiremos tocando este tema, sirva lo expresado como elemento a tomar en cuenta por el ayuntamiento de Tudela que próximamente deliberará sobre la cuestión del mencionado callejero.


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